Teoría del Caos Finito. Capitulo 1.
¿Porqué es tan difícil que los planes salgan bien? ¿Hay alguna especie de regla superior que hace que, cuando tienes un full, siempre haya alguien que ponga un poker sobre la mesa? ¿Es sólo a Woody Allen, a Mister Bean y a mí a quienes les pasa esto, o es una realidad general?
Este tipo de pensamientos llenaban el otro día mi cabeza (no es demasiado complicado hacerlo), y decidí que podría plasmarlos en un blog, explicando mis elucubraciones y paranoias alrededor de esa idea principal, a la que también podría haber llamado "la imprevisibilidad de las pequeñas cosas del día a día".
Ya sé que muchos pensarán... "Mejor que se hubiera dedicado a pensar en otra cosa". Pues tienen razón, pero como esto de los blogs es democrático (en teoría), ¿Quien me va a impedir escribir las cuatro tonterías que se me van ocurriendo?... En cualquier caso, os permito dejar de leer en cuanto queráis, y pasar a vuestro siguiente método de perder el tiempo.
Al poner manos a la obra, quise empezar el blog con un apunte culto, y recordé que en una asignatura optativa de la carrera, llamada lógica difusa, se estudiaba algo llamado 'La teoría del caos'. Ya tenía algo parecido a un título, aunque le faltaba algo más para ser totalmente original a la par que descriptivo de lo que quería explicar.
Pues bien, según la definición académica, llamamos teoría del caos a “el estudio cualitativo de la conducta periódica e inestable en sistemas dinámicos deterministas y no-lineales”.
Bonita definición, aunque algo difusa e inservible para mis objetivos aquí.
Claro que podría intentar ahora especificar lo que significa una conducta periódica e inestable, o un sistema dinámico determinista y no lineal. De hecho tengo varios documentos completos y larguísimos (algunos son argentinos) que he recuperado en el maravilloso Google (el verdadero Oráculo), sólo con introducir ‘Teoria Caos’ en el campo de búsqueda. Pero no lo haré, no es objetivo de este blog el aportar conocimientos útiles a los lectores o lectoras, y bastantes panfletos teóricos corren por
Mi objetivo para este blog es más simple. Mucho más, de hecho. Tan sólo soy un ser humano afectado por una vida cotidiana, un trabajo de rutina, dudas existenciales, y una familia que requiere más o menos mi atención y cuidados. Y me pasan cosas, como a toda la gente. Tampoco me puedo quejar, soy ciudadano del mal llamado primer mundo, y en general los problemas cotidianos se resuelven, a veces con un poco de suerte, a veces con algo más de trabajo. Por tanto son problemas 'Finitos', que tienen principio y final. En esas cosas que me pasan he querido adivinar un cierto conjunto de puntos en común, que definiré ahora de forma algo pedante como ‘
No, por favor, no dejéis de leer, que en el fondo la idea es muy simple. La podría haber llamado “Dios aprieta pero no ahoga”, pero es poco original y además no quiero tener problemas con grupos de extrema religiosidad, o con el mismo Señor (Dios, Yahve, Alá, que más da….), aunque no estoy muy seguro de que exista, o que al menos esté pendiente de los problemas y tribulaciones de un individuo corriente como yo.
Vale, vale, ya voy al grano…. Bien: según lo que la vida se empeña en enseñarme a lo largo de los años (tampoco tengo tantos, pongamos que entre 20 y 50), creo que muy pocas de las decisiones que tomamos, ni de los planes que hacemos diariamente se cumplen tal y como los imaginamos. En la mayoría de los casos, aparece en escena un actor inesperado (a veces una actriz, a veces combinaciones de ellos) que hace cambiar radicalmente el escenario que habíamos decidido. En algunos casos, si pensabas ir a Vladivostok, acabas de repente en Tierra de Fuego, con la consiguiente desesperación y desasosiego.
Esa sería la parte correspondiente a las tres primeras palabras del título de la teoría. Claro, ahora falta la parte donde dice “finito”. Como todo en la vida tiene un límite, creo que en realidad el cambio suele no ser tan negativo e incluso, visto en perspectiva, puede llegar a mejorar el plan inicial. A veces, después de dar muchas vueltas, el ¿destino? (no me gusta demasiado ese palabro) te lleva al mismo punto final que habías imaginado, pero dando una vuelta tremenda e inversemblante al camino inicial. Podría llamar a esto un‘antiatajo’ pero no quisiera ser acusado de neologista (perdón, soy de ciencias).
La clave que nos lleva a esta situación es el desconocimiento de lo que llamo ‘variables del caos finito’. Esto es, el conjunto de imponderables, situaciones bizarras, excepciones, cambios, problemas, riñas, procedimientos, personajes, teléfonos, ideas, y/u otros que no están presentes en nuestra cabeza cuando tomamos una decisión. Y que indefectiblemente se revelan en el momento menos esperado.
El truco para superar estas pequeñas pruebas que nos pone la vida es tener un poco de paciencia, algo de optimismo moderado, y una pizca de resignación si los planes no salen como los habíamos pensado, ya que el día a día de la vida nos da entre cientos y miles de oportunidades para resarcirnos y vengarnos de ella. Y de todo se aprende, compañer@s.
Os voy a dar un ejemplo, que puede o no ser cierto, pero que intentará reflejar una situación que explique la teoría dada. Esto le pasó a un amigo (que no soy yo). A este amigo le gusta jugar a fútbol sala y queda con otros amigos los jueves por la noche para jugar un partidillo. Llega el día y avisa a su familia que llegará tarde y que no le esperen para cenar. Pero con la bolsa de la ropa deportiva en el coche, en la oficina recibe una llamada de un compañero que le comenta que esa noche no hay partido porque el dueño de la pelota ha ido de acampada el fin de semana anterior y ha cogido la gripe de las cumbres. Cariacontecido, baja a la máquina de café a relajarse un poco y en el camino se encuentra a un encargado que le comenta que quiere verle el jefe. Mala señal, sin duda. Pero el jefe en ese momento no está, y mi amigo se encuentra a la secretaria del susodicho, a la que casi de casualidad le explica lo del partido cancelado. Entonces ella le dice “pues yo juego con mis amigas a baloncesto los jueves, ¿te apuntas?”
Ya sé que este simulacro de teoría carece de toda potencialidad y utilidad práctica, en cuanto que conocerla o no, no va a cambiar tu vida. No es la fórmula de la piedra filosofal, ni tan siquiera la de
Por cierto, aunque esté feo quitarle importancia a algo que nunca la tuvo, debo advertir que esta teoría del caos finito es inversamente proporcional a la importancia del plan que has establecido inicialmente. Es decir, cuanto más decisivo es ese plan en tu vida, la teoría del caos pierde más fuerza. Supongo que es debido a que las decisiones importantes se basan en un conocimiento mayor de esas ‘variables’.
Os aseguro que no he bebido para escribir todo esto. Tampoco me suelo drogar.
Por favor, aguantaros la risa irónico-destructiva. Por lo menos hasta el siguiente post, donde si me veo con ganas y valor, intentaré acabar de articular estas ideas, basadas en mis profundos e inamovibles valores morales, si es que no pasa nada raro antes y las tengo que cambiar (¿Os suena? Teoría del…..). En realidad, no estoy seguro de que sean totalmente originales. Pero bueno, si no lo son, tengo pensadas otras posibilidades para este blog (esto NO es una amenaza). Y si queréis, en el próximo os pongo dibujos, fotos o un video de Britney Spears borracha sacado del Youtube (esto TAMPOCO lo es).

1 comentarios:
Interesante pero un poco peñazo.
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